10:35h. Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
Parque eólico en Galicia / Pixabay
Parque eólico en Galicia / Pixabay

Antes de verano hemos podido asistir a la la celebración por parte de Gobierno de España de dos subastas de energías renovables. En total han sido aproximadamente unos 8.000 MW repartidos entre energía eólica y energía fotovoltaica. 

La buena noticia que supone, tras la paralización promovida estos años por el Gobierno, retroactividad incluida, debe verse culminada con la concreción de proyectos de energía eólica en nuestro territorio. La paralización en su día del Plan Eólico ha supuesto una importante pérdida económica para Galicia.

Más allá de los objetivos europeos, de conseguir el 20% del consumo de procedencia renovable, seguir condicionando nuestra economía a los combustibles fósiles no es viable medioambientalmente  y genera una fuerte dependencia energética del exterior.

Es una buena noticia la puesta en marcha de estos grandes proyectos de energías renovables, en concreto de energía eólica en lo que afecta a Galicia pero se hace necesario también  que exista una fuerte apuesta por el autoconsumo y el balance neto. Pese a las directrices europeas, el Gobierno sigue sin hacerlo.

La paralización energética de España ha supuesto abandonar la vanguardia de un sector que ha contribuido enormemente a la exportación y a la internacionalización de empresas, llevando el talento de nuestros ingenieros, fuera de nuestras fronteras.

Situarse en el vagón de cola de la innovación es una mala opción para un país que debe contribuir a través de ella y nunca por criterios de precio. Las empresas del sector de las energías renovables están hoy por todo el mundo, exportando sus servicios y productos y también todo su conocimiento.